Mi vida se resume en dolor y pérdida.
Ese frio dolor que nunca pense que sentiría jamas, me invadía y me encerraba en una enorme oscuridad. Millones de lágrimas calleron sobre mi rostro, dejando ver mis mejillas hundidas. Esos momentos de amargura y pesadumbre que atracaron mi vida, me arrebataron la felicidad que cosechaba.
Siempre tuve la idea de luchar, de nunca rendirme, porque me niego a que unos azarosos obstáculos invadan lo que soy. Pero no siempre tuve la fuerza suficiente como para luchar. Muchas veces me he rendido, y pocas de ellas me llevaron a la locura.
El dolor no son momentos que no te agradan. El dolor es TODO lo que te daña a tí y sobre todo a los demás. Ahora mismo ése dolor me tiene atrapada en un lóbrego laberinto que a simple vista no tiene salida. Pero ¿saben que?, que voy a caminar y caminar entre esos claustofóvicos muros hasta encontrar la salida. Quizas sigan pasando los años y todavía no la haya encontrado, pero eso no es motivo suficiente como para que me rinda.
Algo que me acongoja más que el dolor es la pérdida. Por que puedes sentir muchísimo dolor por sucesos que te pasen en la vida, pero más vas a sufrir aún, si no tienes a nadie que te acompañe bajo la lluvia. Se puede andar solo bajo ella, yo misma lo he hecho, pero en ese camino es muy fácil perderse si no tienes a nadie que te guíe.
La pérdida no significa que, por ejemplo, un ser querido haya muerto. La pérdida es TODO lo que en un tiempo tuvisteis y que en un momento se escapó de tus manos. Yo he sufrido la pérdida con la persona que más quiero. Esa persona me insultaba y me pegaba, y os puedo asegurar, que los golpes no son los que duelen, sino las palabras, porque los golpes salen de la ira, y las palabras salen del corazón. La mayoría de mi dolor se debió a todos esos sucesos, pero hubo algo que terminó por derrumbarme, y fue cuando la perdí. Decidió alejarse de mí, dejarme sola. En ese momento me sentia retirada del mundo, me sentía apagada, me sentía vacía.
Pero os voy a decir algo, el que es fuerte, no deja que los demás sepan que está destruido, porque aunque lo esté, esta fuerza que tiene le da ánimos para que sonría.
Es cierto, es una máscara, pero lo que yo he aprendido en estos oscuros años ha sido que si empiezas a sonreir en las peores situaciones, va a ver un momento en el que la sonrisa te salga sola, y sólo ese gesto en tu rostro hace que tu corazón y tu alma sigan teniendo fuerzas para seguir adelante.
Créeme.
Es cierto, es una máscara, pero lo que yo he aprendido en estos oscuros años ha sido que si empiezas a sonreir en las peores situaciones, va a ver un momento en el que la sonrisa te salga sola, y sólo ese gesto en tu rostro hace que tu corazón y tu alma sigan teniendo fuerzas para seguir adelante.
Créeme.
